Historia

La historia de Tamarit Motorcycles empieza, al igual que tantas otras, durante una conversación de bar.

Partiendo de un set inicial de 6 piezas artesanas para modelos neoclásicos de Triumph, se decide impulsar la producción y el diseño hasta las más de 260 piezas con las que contamos hoy en día. Desde nuestros primeros envíos al extranjero, hasta llegar a exportar piezas a más de 50 países anualmente, hemos experimentado un verdadero aprendizaje contínuo, al haber empezado todo este proyecto sin planificación alguna y siempre desde la perspectiva de que era un hobby para nosotros.

Ese impulso, esa pasión, nacidos de nuestro entusiasmo por las motocicletas, han sido sin embargo difíciles de equilibrar, dado que la línea entre la vida personal y la profesional por momentos se volvió muy delgada, pero al final del día, siempre hemos pensado que merece la pena y que sin duda, esto solo es el comienzo.

Esta página web es el resultado de nuestro trabajo de los últimos 4 años, claro reflejo de lo que somos hoy en día, sin olvidar de dónde venimos.

El primer taller de Tamarit Motorcycles

El primer lugar donde se desarrollaron las actividades de taller de Tamarit fue cuanto menos, destartalado. El techo del entrampado recinto estaba parcheado con distintos materiales, algunas zonas era de madera de encofrar, y otras de chapa galvanizada, perfectamente adecuado para los soleados Agostos de la zona, al igual que ofrecía gran protección en los húmedos inviernos como bien os podréis imaginar. El suelo a pisar, era practicamente tierra y obviamente se adolecían de todas las estructuras propias de un taller en condiciones, con lo que el chasis de las motos a modificar había que calzarlo y estabilizarlo apilando tablillas de madera.

Recordamos con ironía y con cierta ternura nuestro primer enclave, donde todo empezó a rodar, nunca mejor dicho.

Llegó el momento del cambio

La mayoría de las veces, para ver un sueño realizado solo se necesitan tres cosas: imaginación, constancia y medios para realizarlo. Todo proyecto que quiera llegar a buen puerto, necesita en cierto modo de estas tres aristas del triángulo.

Un recuerdo imborrable en nuestra memoria, es sin duda, el primer momento en que entramos al número 40 de la céntrica calle ilicitana de Vicente Blasco Ibáñez, domicilio hoy en día del shop bar y “cuartel general” de Tamarit Motorcycles. Lo que un día sería nuestro lugar de trabajo y showroom, originariamente fue una floristería, la cual cerró a finales de años 90 y desde entonces, el local había permanecido desocupado, con el consiguiente deterioro que conllevó.

Puertas pintadas de grafiti, interior cercano al estado de ruina, desde el primer momento supimos que el “curro” hasta conseguir la idea que teníamos preconcebida sería ingente y arduo. No obstante desde el primer momento se tuvo claro que por la configuración del local, su altura, distribución, localización y dimensiones era el sitio perfecto y con el potencial necesario para llevar a cabo el proyecto.

El resultado

Mucho trabajo por delante al que también se añadió una gran labor de interiorismo, ya que fueron colocados por toda la tienda diversos elementos de decoración como murales, cuadros, bicicletas, motos, nuestra gramola arcade… etc

Escribiendo estas líneas desde nuestras cómodas oficinas acondicionadas en Elche, solo cabe destacar que aunque nos hayamos mudado y años más tarde nos veamos en condiciones mucho más afables a la hora de trabajar, el entusiasmo por nuestro trabajo sigue incólume.

De una forma u otra, seguimos pisando ese suelo de tierra.