Laia motorcycle

Una moto premium diseñada y transformada por Tamarit Motorcycles.

 

Historia de Laia

Una inquietud o duda puede ser la causante de que alguien se convierta en el próximo miembro de la familia Tamarit. Y es que muchas de las transformaciones llegan a nosotros en forma de consulta, a través de nuestro formulario de contacto. Hemos tenido casos en los que la relación con el cliente ha sido muy larga antes de que se decidiera a hacer algún cambio más grande en su motocicleta, muchos empiezan adquiriendo algunas de nuestras piezas de creación propia pero luego les sabe a poco y deciden trabajar con nosotros en una transformación completa. Luego hay casos, muy pocos, en los que el cliente ya viene con la idea clara de realizar la transformación completa con nosotros y no tiene dudas al respecto.

La llamada con Jordi, el dueño de Laia, fue genial y enseguida surgió esa conexión que ya vaticinaba que Jordi se convertiría en el próximo miembro de nuestro garaje de transformaciones. Tras el primer contacto, le facilitamos un documento donde explicamos cómo trabajamos y cuáles son los pasos que seguimos en cada transformación para que tuviera una idea de nuestro concepto de proyecto y un precio orientativo, antes de realizar uno a medida para él.

Cada moto es única en el mundo.

Personalizaciones Triumph de la mano del cliente.

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Siempre pedimos información para empezar a trabajar en los preparativos de la transformación y que estos se ajusten así a los objetivos y preferencias de los futuros propietarios. En la primera llamada se habló de que el proyecto se iba a realizar sobre la base de una impoluta Street Scrambler, limitada para el carné A2 y con tan solo 600 kilómetros rodados.

«Muchos empiezan adquiriendo algunas de nuestras piezas de creación propia pero luego les sabe a poco y deciden trabajar con nosotros en una transformación completa».

Hablamos durante unos minutos para determinar algunos detalles y al despedirnos concretamos que le llamaríamos al día siguiente para que tuviera tiempo de ver y analizar el documento orientativo mencionado antes. Pero no pasaron ni dos horas cuando Jordi nos volvió llamar para decirnos que la idea del proyecto había cambiado por completo y nos proponía un nuevo reto.

Quiero una moto Tamarit.

La Street Scrambler propuesta para el cambio pasaba a ser su moto para uso diario y quería realizar la transformación en una Bonneville Black de carburación. Para esto último, necesitaba que nuestro equipo de Tamarit le ayudará a conseguir dicho modelo para que fuera la base del proyecto #56, y así lo hicimos.

Ojalá todos los presupuestos que llevamos a cabo sucedieran con la misma fluidez, una llamada por la mañana y por la tarde cerrar el proyecto. La idea de trabajar con este modelo Bonneville nos fascinaba ya que sentimos debilidad por las motos de carburación y, además, nos aportan más libertad a la hora de trabajar con ellas.

«Siempre pedimos información para empezar a trabajar en los preparativos de la transformación y que estos se ajusten así a los objetivos y preferencias de los futuros propietarios».

Así daba comienzo la andadura de nuestro nuevo proyecto, conocido por el nombre de Laia. Si hay algo que debemos agradecer es la confianza que Jordi depositó en el equipo Tamarit para la creación de los diseños ya que Jordi nos dio rienda suelta y confió en que lograríamos el mejor resultado posible para su moto.

Quiero una moto Tamarit.

Laia posee un marcado aspecto campestre y para potenciar esto, se optó por unos neumáticos Continental TKC 80. Aprovechando que el motor era de color negro, en la parte central de la moto también se realizaron grandes modificaciones como el cambio de todas las tapas del motor, incluyendo las tapas de balancines y la del piñón de arrastre, por el conjunto EMD.

«Jordi nos dió rienda suelta y confió en que lograríamos el mejor resultado posible para su moto».

Quiero una moto Tamarit.

La lista de piezas que forman el proyecto #56 es larguísima y hay muchas que no nombramos, algunas que se van incluyendo sobre la marcha y que acentúan el estilo tan característico de esta transformación. Laia se convirtió un proyecto especial desde el principio, hecho con dedicación e ilusión pues debe su nombre nada más y nada menos que a la “preciosa princesa” de Jordi, su hija.

No hacemos 2 motos iguales.

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